Historia

 

Un lugar con historia.

En el siglo XII, Valderrobres formaba parte de la Peña de Aznar Lagaya, territorios reconquistados en 1169 y donados en 1175 por el rey al obispado de Zaragoza, que casi inmediatamente los cedió a Fortún Roberto. En el año 1183 es cuando se le concede a este territorio su carta de población. Los descendientes de Fortún Roberto retuvieron el señorío de Valderrobres a lo largo de todo el siglo XIII, hasta la muerte de Don Pedro de Oteyza en el año 1305. En ese momento se extinguió esta casa y se produjo un litigio entre el monarca y el obispo de Zaragoza, que se saldó en 1307 con la enfeudación definitiva de Valderrobres y sus territorios en favor del arzobispo de Zaragoza, quien conservó sus derechos hasta el siglo XIX.

Durante los siglos XIV, XV y XVI se produce un auge de la vida económica en el lugar, de manera que la artesanía, la agricultura o la ganadería tuvieron una importante actividad a desarrollar. Se produce un notable aumento de población.

Durante el siglo XVII a Valderrobres no le afectó la expulsión de los moriscos, ya que no vivían en su territorio, pero sí que se vio afectado por los grandes males que se produjeron durante dicha centuria, plasmados en múltiples epidemias y guerras. Pero, afortunadamente a finales de siglo, la situación general comenzó a mejorar y Valderrobres inició una época de esplendor económico y demográfico, gracias a los progresos agrarios y a la incipiente industrialización que, aquí quedó plasmada en la instalación de cuatro fábricas de papel, un martinete de alambre, una fábrica de clarión y mucha artesanía.

Ya en el siglo XIX, la Guerra de la Independencia no supuso grandes calamidades, pero los enfrentamientos entre el absolutismo y el liberalismo, que tuvieron su reflejo principal en las guerras carlistas, provocaron un enconamiento en la población, lo que no evitó el continuo desarrollo económico y demográfico, que llevó a que a principios del siglo XX se alcanzara la cantidad de 3.200 habitantes.

Valderrobres vivió importantes altercados durante algunos momentos de la II República, dada la fuerte implantación de la ideología anarquista, siendo el más destacado la revolución de 1933. En ese contexto, durante una parte importante de la Guerra Civil, el pueblo quedó bajo el control anarquista, creándose una colectividad, luego disuelta por el gobierno republicano, hasta la conquista franquista de 1938.

La Guerra Civil ocasionó una importante pérdida de población, afectada directamente por la contienda y por sus consecuencias, iniciándose un declive demográfico, que se agudizó con sucesivas crisis¡s y con la incapacidad de crear alternativas sólidas a la decadente economía agraria.

En los últimos años, Valderrobres ha visto como su demografía se ha estabilizado e incluso ha aumentado gracias a la modernización de las explotaciones agrícolas y ganaderas, al desarrollo de la industria agropecuaria y al atractivo que ofrece un sector terciario basado en los servicios administrativos y el turismo.

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